Daniel Carmona Carburando La Maquinaria

CICLISMO:

PUNTO A PUNTO | CARBURANDO LA MAQUINARIA

Daniel Carmona Alarcón.

Acabada la segunda vuelta por etapas del año (y una de las más importantes que he corrido en mis ya siete años en este mundo de las dos ruedas) y comenzando una nueva semana con la prueba del Trofeo Santa Quiteria en Higueruela disputada el viernes 22 de Mayo parece que la maquinaria empieza a tener un buen funcionamiento salvaguardando, como siempre, los pequeños malos momentos que surgen a lo largo de cada prueba, algo inevitable si el desgaste de momentos previos es elevado.
Keith Mobel Murcia Equipo Ciclista.

Pues lo dicho, nos presentamos el viernes por las carreteras albaceteñas de la localidad de Higueruela con motivo de su festividad y su característica prueba ciclista que este año sería de categoría élite y sub23. La prueba a priori se preveía sobre un terreno plano debido a la “leyenda” que abunda por estas tierras manchegas, y digo leyenda porque como comprobamos después con los más de 1200 metros de desnivel positivo acumulado el terreno llano escaseaba más que sobraba.

 Eso sí, de viento no anduvimos faltos. Y es que a lo largo de toda la prueba se movió una gran ventolera que tuvo una gran repercusión en la definición de la carrera cuando en la última subida importante pegaba viento fuerte de cara/costado que hacía que el pelotón fuese muy enfilado, encunetado y que hiciese dificultoso el mantener la rueda del de delante ya que este era complicado que cortase tanto viento.

Y es aquí donde pasé uno de los momentos más complicados de la carrera ya que rondaríamos por más de tres cuartos del transcurso del recorrido y la fatiga de todos los apretones previos por intentos de escapada (que fueron continuos) hacían ya estragos en la musculatura. De hecho no hubo descanso en todo el día (salvo una media hora que fuimos neutralizados a causa de no tener ambulancia por una caída de varios corredores que tuvieron que ser trasladados), palo tras palo, hasta que en la nombrada subida terminó rompiéndose todo.

Pero todo esfuerzo tiene su recompensa y después de tanto desgaste conseguí salvar el día medianamente entero en el pelotón. Teniendo en cuenta que el ritmo fue muy elevado y que no acabamos ni la mitad de los que salimos (53 de 110) y que me encontré bastante bien, me voy contento y con la vista puesta a próximos objetivos. Seguimos sumando.